martes, 31 de marzo de 2015

Poemario de un “sobremuriente�


Comparto con ustedes una selección de poemas de â??Soldadoâ??, libro escrito por Gustavo Caso Rosendi, cuyo asunto se centra en la Guerra de Malvinas.


Poemario de un â??sobremurienteâ??

Gustavo Caso Rosendi



â??Partícipe doble, como soldado y como poeta, C. R. nos entrega una historia ilustrada con la contundencia de lo real, dándonos la sensación de que ciertas vidas serán siempre cortas para poder olvidarâ??
(Abel Robino. París, agosto de 2007)


Sin más preámbulos los dejo disfrutar de una poesía dolorosa, de una herida que aún sangra.


poesia



Trinchera

Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo
â?¦
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas




soldados


Malvinas


MOMENTO

Tirados sobre una gran roca
bebemos unas scotch ale
que no sé de dónde sacó
el soldado Villanueva

Es el atardecer y es la única radio
de las islas están pasando Let it be
Bebemos y reímos
porque mientras en el continente
lo único que explota es el rock nacional
y Charly pide que no bombardeen Buenos Aires
¡aquí los milicos pasan The Beatles !

(Cae una lenta llovizna
una verdad silenciosa
junto a la melancólica metralla
de las latas vacías)



memoria


COSTUMBRE

Justo cuando los dragones
vomitaron desde el cielo
yo orinaba hacia el frente
mientras contempaba la luna
Despreocupadamente feliz
troté hacia la trinchera
El caso bailaba
un fox-trot sobre mi cabeza


Gustavo Caso Rosendi


UNA RECETA PARA EL GATO DUMAS

Primero : robarse un paquete de fideos
Del cuartel « Moody Brook »
Segundo : ponerlos a hervir en el casco
Con agua de una charca cercana
El secreto es el condimento
(la pintura va saltándose del acero
a medida que se recalienta)
Tercero : servir en marmita
preferentemente abollada y tiznada
Cuarto : sentado sobre una piedra
comer lentamente como si fuese
el último bocado que se vaya a saborear


Poemario de un â??sobremurienteâ??


poesia


BOMARDEO

Caían los barriletes
regresaban todos juntos
envueltos en llama
con sus colas de trapo
de sábanas del cielo
desde donde alguna vez
abrazados a un oso
nos besaron la frente
y susurraron al oído
buenas noches
hijo
que descanses

Caía la noche vidrio roto
desde una muy alta claraboya
y caía el sol de mayo
entre la sangrienta melena
de ese roble
también la lombriz
en el territorio de aquel bagre
y la espera en vano
el vano regreso
y la tarde colgando del anzuelo
y entre las manos un tazón
con leche hirviendo y miel
sobre una tostada casi negra
y ese tufo entre las uñas
a lata a tierra a humo
a pez ausente
y aparecían de pronto
los perros de la infancia
para echarse al lado nuestro
y nos olían el miedo y nos lamían
y luego por fin el silencio
al fin el silencio poder dormir
dormir un poco o para siempre

(Buenas noches compañeros
Buenas noches)


soldados


Malvinas


Gurkas

Mercenarios de perfil bajo
(los únicos que los vieron
ya no están)
Cuchillos fantasmales
cortando los sueños
¿Pero acaso nosotros
no veníamos del país de
las picanas sobre panzas
embarazadas?
¿Quién le tenía que tener
miedo a quién?
â?¦
Ese día el soldado Aguilera traía el sol
Como un ciprés harapiento
bajo la rama verde de su brazo
el soldado Aguilera traía el sol
No venía con la mirada caída de otros días no
Se recortaba triunfante en la colina
apretando al sol-rehén bajo su axila
contagiado por la luz
Se acercaba como el amanecer
agigantándose a cada paso
Ya entre nosotros lo sujetó contra el suelo
clavó su bayoneta en el ojo dorado
y rápidamente nos llenamos manos
y bocas con esa carne de cíclope
que sabía a dulce de batata


memoria


Cantata

Pasa la esquirla
y al soldado Martínez
le salen puentes
amarillos de la media oreja
y abajo la sangre
corre turbulenta
y Spinetta rema
sobre su guitarra
y gira el paisaje
como un cuadro de Van Gogh
Es por eso que hoy
cuando alguien le habla
adopta una postura
de figura egipcia
como si el silencio
de aquel hospital
le perdurara
(Pero yo sé bien que
cuando Martínez está solo
ese oído se le abre
como una ventana
y es cuando vuelve
a escuchar el silbido
y luego el trueno y luego
como un viento las voces
de los muertos que le cantan)


Gustavo Caso Rosendi


Poema ornitológico

Casi todas las aves se habían ido
(Eran sabias las aves o casi todas)
No como esas gaviotas que flotaban
enrojeciendo la bahía
No como aquel Pucará que caía en picada
ennegreciendo la mañana
â?¦
Dormíamos abrazados
Marilyn â??te decíaâ??
Todas las madrugadas
aseaba tu cuerpo tus agujeros
Sin embargo me fallaste
cuando más te necesité
Pude haberte abandonado
en medio del camino en llamas
pero me aferré de vos como si
fueras un idiota al que tenía
que proteger
Y ese amanecer te saqué
las entrañas para arrojarlas
al mar
y ya en la fila acaricié
tu cuerpo hueco
y te dije adiós
antes de tirarte en la fosa
de los fusiles rendidos


Poemario de un â??sobremurienteâ??


En el camarote del Canberra

Se fregó y se refregó
bajo una lluvia caliente
Consiguió sacarse la mugre
pero no la angustia
pero no la desolación

Se miró al espejo
y supo que ya no era
y supo que nunca
se marcharía del todo
de esas dos islas rojas
como mordida de vampiro


poesia


Puerto Madryn

Como una Moby Dick de acero
el Canberra nos derramó en la explanada
Luego el abrazo de la gente el griterío
un hogar un plato de guiso un poco de vino
el ruido del chorro del sifón y los ojos
encendidos de una chica
Partimos al atardecer
Lentas algas se amontonaban en la orilla


soldados



El último enemigo


Jorge se despertaba
entre la tempestad del fuego
con esa tos de cañoneo
que no se le iba nunca
y antes del desayuno
se afeitaba en un pedazo
de espejo que latía
Esa mañana besó
a sus hijos a su mujer
besó como el sueño
profundo y suave
besó de una manera
imperdonable y dulce
Más tarde en el baño de un bar
sacó un revólver y disparó
justo en el lugar donde
se apostaba la tristeza



Malvinas


memoria


Brindis

Subía y bajaba colinas
hasta llegar al soldado Sañisky
Le daba un abrazo
le ponía entre las manos
mi paquete de Marlboro
esto es tuyo -le decía-
es todo lo que tengo
y nos dedicábamos a echar humo
igual que aquellos agujeros
que de pronto aparecían
en la turba como un
acné irremediable
Hoy cuando nos juntamos
en algún cumpleaños
y enciendo un cigarrillo
sentimos que estamos allá de nuevo
Entonces mi amigo
â??que ya no fuma-
me pone en la mano
una copa de vino
y miramos cómo corren
nuestros hijos
cómo hablan nuestras mujeres
Y porque aún nos perdura
la tristeza es que estamos felices
y porque sabemos que de alguna
manera no nos han vencido
es que brindamos.


Gustavo Caso Rosendi




â??La poesía le habla a las heridas, no a los torturadoresâ?? John Berger

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